martes, 3 de noviembre de 2009

Sueños de una biblioteca de manga

"He soñado con una biblioteca", me dice. "Estaba en España, y era una habitación grande y cuadrada, llena de ventanas. Fuera estaba nublado, creo que llovía. Había muchos libros, y también manga, pero las colecciones estaban incompletas. Por ejemplo, Vagabond (de Takehiko Inoue) empezaba en el volumen 20. De otras series faltaban tres volúmenes, y así. Además, los libros no estaban catalogados con un código, ni tenían un cuño de biblioteca, excepto una serie. Touch (de Mitsuru Adachi) tenía código y cuño, y estaba editada en tres volúmenes gigantes, como si fueran guías telefónicas. El resto de series estaban puestas en la estanterías de cualquier manera, con los libros medio caídos".
Cuando Serino me cuenta su sueño, me hace sonreír. Es cierto que le he estado hablando de mi idea de crear una biblioteca de manga casi a diario. Este concepto nació en mi cabeza hace años como una salida lógica a la creciente colección de manga que he amasado con los años, pero sólo tardé un segundo en comprender que organizar y compartir mi colección, que calculo debe rondar ya los tres mil volúmenes, con otros aficionados y estudiosos, era una labor de no poca importancia a la hora de contribuir al avance de esta cultura. Por supuesto, no soy el único con este tipo de ideas. El viernes de la semana pasada, la universidad Meiji de Tokio anunciaba su intención de crear una biblioteca de manga, la primera en su género en Japón. Su apertura se plantea para el año 2015. Las palabras de Susumi Shibao, bibliotecario en la citada universidad, deben parecer inofensivas para un lector casual de periódicos, pero yo no he podido ni querido evitar ponerme solemne: "En el pasado, el manga se ha tomado a la ligera, con lo que no existía un archivo suficientemente sólido para realizar estudios académicos. Deseamos apoyar estudios sobre manga como una parte importante de la cultura japonesa". Se ha anunciado la construcción de un edificio de cinco plantas y 8 500 metros cuadrados en el que se calcula poder albergar alrededor de dos millones de piezas, desde libros a revistas pasando por acetatos de animación y hasta videojuegos. "El grueso inicial del catálogo se compondrá de la colección personal del crítico de manga Yoshihiro Yonezawa, que consta de 140 000 volumenes.", dice la web de la BBC. Yonezawa falleció hace tres años, con tan solo 53 años, víctima de un cáncer de pulmón. Era el crítico de manga más eminente del país y miembro fundador del Comike, la convención de cómics más grande del mundo.
Por la tarde hemos visitado el Book Off más cercano a casa, junto a la estación de Shirokanedai. Desde hace cosa de un mes estoy escribiendo editoriales sobre manga para una empresa de Los Ángeles y necesito material. Quería conseguir los primeros volúmenes de Wangan Midnight a un precio razonablemente barato (100 yenes). Cualquier cosa más cara no merece la pena, porque para pagar 350 yenes, es mucho más decente pagar 500 por los tomos nuevos y apoyar a la industria. De cara a la estantería de ediciones de gran tamaño he recordado la edición inexistente de Touch en formato gigante. Me ha venido con tal intensidad a la cabeza que creía que mis ojos se iban a posar sobre los tres tomos gigantes de Touch en cualquier instante.

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